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Yoani Sánchez: ”Mi vida está en otra Cuba, no en otra parte”

Publicado el sábado, 10.10.09
ENTREVISTA EXCLUSIVA
Yoani Sánchez: ''Mi vida está en otra Cuba, no en otra parte''
Por WILFREDO CANCIO ISLA
wcancio@elnuevoherald.com

Yoani Sánchez, la bloguera que ha ganado reconocimiento internacional
por su crítica al castrismo, aún no ha obtenido permiso de las
autoridades cubanas para viajar la próxima semana a Estados Unidos a la
entrega del Premio Maria Moors Cabot 2009, galardón que recibió su blog
''Generación Y'' como una de las mejores coberturas periodísticas del año.

"En los últimos intentos para viajar fuera de Cuba, la estrategia para
impedírmelo ha sido demorar los trámites hasta que pase la fecha del
evento al que debo asistir'', declaró Sánchez a El Nuevo Herald. "No
tengo muchas esperanzas de que esta vez sí me dejen salir, pero no me
entristece demasiado pues cada día viajo virtualmente a miles de lugares''.

Sánchez, de 34 años, tiene visa estadounidense desde hace varias
semanas, pero su solicitud de salida temporal al extranjero no ha
recibido el visto bueno de las autoridades cubanas, y podría perderse la
ceremonia de premiación, fijada para el miércoles 14 en la legendaria
Universidad de Columbia, en Nueva York.

El gobierno cubano le ha negado la salida en tres ocasiones anteriores
desde mediados del 2008, cuando solicitó viajar a Madrid para recibir el
Premio Ortega y Gasset de Periodismo Digital, el más prestigioso de su
género en el ámbito de la lengua española. Ese mismo año la revista Time
la seleccionó entre las 100 personalidades más influyentes del mundo.

Interrogado por El Nuevo Herald sobre si esta vez se le concedería a
Sánchez el permiso de viaje, el portavoz de la Oficina de Intereses de
Cuba en Washington, Alejandro González, declinó referirse al asunto y
calificó a la bloguera como "la chica de turno en la guerra mediática
contra Cuba''.

El premio Cabot, la más antigua distinción internacional en periodismo,
le concedió un reconocimiento especial a Sánchez el pasado julio por
considerar que el blog constituye "una perfecta mezcla de observaciones
personales y profundos análisis que ilustran, mejor que nadie, lo que es
la vida cotidiana para los cubanos de la isla''.

El acceso a Generación Y desde el interior de Cuba fue bloqueado por las
autoridades desde marzo del pasado año. Sánchez envía los textos por
correo electrónico a amigos en el extranjero para que los cuelguen en el
blog.

Aunque Sánchez opinó que el reciente acceso de los cubanos a los
teléfonos celulares y otras tecnologías modernas ha significado un paso
de avance en la distribución de información dentro de la isla, consideró
que no podrá hablarse de un cambio sustancial hasta que no existan
servicios de internet y televisión por cable para la población "a un
precio razonable y sin condicionamientos políticos''.

¿Qué ventajas y desventajas te ha traído la fama dentro de Cuba?

Mis amigos siempre decían que yo gozaba del don de la invisibilidad.
Nunca me gustó eso de hacerme notar y ahora he tenido que adaptarme a
que las personas me identifiquen y me paren en la calle. Pese a que
tengo unas gafas enormes no logro escabullirme. Si alguna ventaja tiene
la fama es que proporciona cierto grado de protección, pero no hay que
engañarse, no se trata de un blindaje inmune. Otros, mucho más famosos,
han sido alcanzados por el largo brazo de la represión.

¿Cómo fue tu niñez, tus padres influyeron en tu desempeño e inquietudes
intelectuales?

Nací en el año del Primer Congreso del Partido Comunista [1975] y llegué
a la adolescencia cuando los soviéticos iniciaban la perestroika y aquí
se hablaba de ''rectificar los errores y las tendencias negativas''.
Nunca fui eso que se denomina ''una pionerita de comunicados'', pero sí
una buena estudiante y una lectora incansable. Mi padre fue maquinista
de tren y militante del Partido Comunista; mi madre, empleada en una
base de taxi y miembro de la Unión de Jóvenes Comunistas [UJC]. Fui
testigo del proceso que hizo caer sus máscaras y creo que eso influyó
mucho en mi percepción de lo que me rodeaba.

¿Qué recuerdos gratos –o ingratos– conservas de tu experiencia en la
Universidad de La Habana?

Pretendí entrar en la Escuela de Periodismo, pero fui a parar al
Instituto Pedagógico de Español y Literatura. Al terminar el segundo año
me trasladé a la mítica Escuela de Artes Letras para estudiar Filología,
y para entonces ya había dado a luz a mi hijo. Los recuerdos gratos se
los debo a mis colegas, esos "palitos chinos'' que han terminado
desperdigados por todo el mundo. Sin embargo, todo eso fue ensombrecido
por lo ocurrido alrededor de mi tesis final, Palabras bajo presión, un
estudio de la literatura de la dictadura en Latinoamérica. He olvidado
los nombres de los profesores que me acusaron de establecer un
paralelismo entre el caudillo novelesco y el Máximo Líder cubano, pero
evoco con agradecimiento a mi tutora, Margarita Mateo, que se batió por
mi análisis, desde el punto de vista estrictamente académico.

¿Cuándo conociste a Reynaldo Escobar, tu pareja y padre de tu hijo?

A Reynaldo lo conocí en la primavera de 1993, cuando fui a su casa con
un amigo para pedirle prestada la novela La guerra del fin del mundo, de
Mario Vargas Llosa. Ya él era un periodista expulsado de los medios
oficiales y yo terminaba el preuniversitario. En agosto de ese año
decidimos que seríamos una pareja y aún lo somos, no en contra, sino con
el favor de todos los vientos y mareas.

Hace siete años llegaste a salir de Cuba. ¿Cómo pudiste hacerlo y por
qué decides regresar y reintegrarte a la vida en la isla?

Salí del país en agosto del 2002, gracias a un sinnúmero de amigos –la
mayoría alemanes y suizos– que había conocido en mi trabajo de
profesora de español para extranjeros. Ellos me ayudaron a costearme el
boleto y los trámites migratorios, pues mis recursos personales nunca
hubieran alcanzado para tanto. Después de dos años decidí regresar, por
motivos estrictamente familiares, relacionados con la salud de mis
padres. Tuve que entrar como turista en mi propio país, pues la oficina
de Inmigración y Extranjería me consideraba una emigrante definitiva.
Una vez aquí, destruí el pasaporte para que no pudieran expatriarme.

¿El hostigamiento gubernamental a que estás sometida ahora te hace
pensar en abandonar definitivamente la isla?

Todo el que vive en una isla tiene la tentación de salir de ella, pero
hace tiempo que comprendí, y lo he dicho muchas veces, que para mí la
vida no está en otra parte, sino en otra Cuba.

El movimiento de blogueros independientes cubanos manifiesta una
creciente actividad en los últimos dos años. ¿Cómo vislumbras su futuro?
¿Crees que jugarán un papel de importancia en los cambios democráticos
que reclama Cuba?

Mi amigo Dagoberto Valdés [editor de la revista independiente
Convivencia] me ha enseñado a creer en la fuerza de lo pequeño, por eso
confío en el poder que tienen esos breves textos colgados en el
ciberespacio. El movimiento de bloggers no está articulado bajo ninguna
estructura organizativa y carece de jerarquías, de ahí que haya sido
difícil de acallar. Ojalá que siga siendo así, porque en eso consiste su
magia y su fuerza. Creo que los que hoy hacemos periodismo ciudadano en
la red ayudaremos a crear una Cuba plural, inclusiva, donde se respete
el derecho a la opinión y donde abrir un blog y escribir en él los
criterios personales no termine en un castigo, en una reprimenda o en la
prisión.

¿La venta masiva de celulares ha significado un cambio sustancial para
generar una mayor apertura de información y comunicación en la sociedad
cubana?

El creciente acceso a la tecnología ha traído, sin dudas, un avance en
la distribución de la información; sin embargo, no es suficiente tener
un par de puertas y un timón para decir que se tiene un auto, y una
computadora que no puede conectarse a internet, o un teléfono celular
que no puede enviar fotos o archivos a otras partes del mundo, son, de
por sí, objetos incompletos. Cuando los cubanos podamos contratar un
servicio de internet en nuestro domicilio a un precio razonable y sin
condicionamientos políticos, cuando podamos tener televisión por cable y
antenas parabólicas de forma legal y transparente, entonces habrá
derecho a decir que se ha producido un cambio sustancial, y aun eso será
insuficiente si, junto al permiso de poseer la base material, no se
expresa un compromiso político con la libertad de expresión y de
información.

¿Cuál es tu visión de la juventud cubana actual y cómo la
caracterizarías? ¿Cuáles son las preocupaciones del cubano menor de 35
años, que es una manera de preguntarte si las tuyas son coincidentes con
las de la mayoría de tus contemporáneos en el país?

Nadie tiene derecho a hablar a nombre de una generación, pero eso no
significa renunciar a interpretar el sentir de todo un grupo etario con
características que lo distinguen del resto. Cuando hablo con gente que
tiene entre 18 y 35 años veo un abanico de muchos colores. Entre ellos
hay balseros, trabajadores, vanguardias, interrogadores de la policía,
delincuentes, comunistas convencidos y opositores activos. La principal
preocupación –la más compartida por este grupo generacional– es el
futuro, el individual y el de la nación. Unos deciden emigrar buscando
realizar sus sueños, otros delinquen para sobrevivir, algunos simulan
para ascender, otros más creen todavía en la propaganda oficial, y están
los que quieren cambiarlo todo, o casi todo. No me gustan las
estadísticas fantasiosas, no puedo decir quiénes están en mayoría, pero
sí que la frustración es un sentimiento permanente en este grupo
heterogéneo.

¿Qué música, literatura y cine consumes? ¿Cuáles son tus aficiones más
persistentes además de colarte en la internet para colgar tus textos en
Generación Y?

Me gustan las canciones con buenos textos, de ahí que escucho a muchos
trovadores del patio, como Pedro Luis Ferrer, Ray Fernández, Erick
Sánchez, y a otros extranjeros, como Joaquín Sabina. Cuando me quiero
relajar me dedico a la jardinería, y así mi apartamento está lleno de
plantas por todos lados. Mi obsesión principal es arreglar equipos
electrodomésticos y computadoras y mis amigos me envían todo lo que se
les rompe para que yo trate de repararlo. Es raro el día que no esté
entre tornillos y cables.

¿Cuál es el proceso de elaboración de tus textos? ¿Cómo los concibes,
con qué frecuencia accedes a colgarlos en la internet?

Escribo en horas muy disímiles, lo mismo bien temprano en la mañana que
en altas horas de la noche. Comienzo varios textos a la misma vez y voy
saltando de uno a otro hasta que logro terminarlos, quizás de ahí viene
esa sensación de viajar en un viejo vagón de tren que deja la lectura de
algunos de ellos. Pongo los textos en mi memoria flash o me voy con la
laptop –mi premio The Bobs del 2008– a conectarme en los hoteles una o
dos veces por semana. Como yo misma no puedo publicar mis textos porque
mi blog está bloqueado hacia el interior de Cuba, los mando por correo
electrónico a amigos fuera de Cuba que los publican.

¿Cómo logras el equilibrio necesario para educar a tu hijo en valores
que no son coincidentes con los que se proclaman en la enseñanza estatal?

El cumplió 14 años recientemente y pasa ahora por su último curso en la
secundaria básica. Allí recibe una versión oficial de la historia de
Cuba y una asignatura llamada Educación Cívica, donde se estudia la
Constitución Cubana, pero no el tema de los derechos humanos. En casa,
él escucha sin restricciones nuestras conversaciones y siempre le damos
una respuesta sincera a sus preguntas, pero no lo adoctrinamos. Ni
siquiera lo vacunamos contra la intoxicación ideológica, tenemos una
enorme confianza en que se dará cuenta por sí mismo de cómo es la
realidad, tal y como me ocurrió a mí.

¿Estás enterada de que el año pasado unos vecinos de tu edificio se
negaron a que usaran su vivienda para pasar cables telefónicos y
tecnología de vigilancia para espiar tu vida familiar e íntima?

No, no estaba al tanto de esa anécdota, pero no me sorprende. No tengo
nada que ocultar, mi principal premisa es la transparencia, de manera
que no me preocupa si hay micrófonos o no; todo lo que pienso lo escribo
con mi nombre y mi foto en Generación Y.

¿Cuáles son tus planes profesionales inmediatos, tanto en la promoción
de la blogósfera cubana como en otras áreas?

Mi ambición inmediata es abrir una Academia Blogger para ayudar a todo
el que quiera usar esta herramienta para expresarse. Seguiré trabajando
en el concurso blogger Una isla virtual, que ya tuvo su primera edición
el 9 de septiembre pasado, y quiero publicar un manual que ayude a
bloggers cubanos a abrir sus propios espacios de opinión en internet.
Pero lo principal seguirá siendo escribir para Generación Y.

¿En qué punto se encuentra el proceso para tu viaje a Estados Unidos?
¿Tienes esperanza de que esta vez te dejen salir finalmente?

Ya tengo en mis manos la visa norteamericana para estar el 14 de octubre
en la ceremonia del Premio María Moors Cabot, pero todavía no he
obtenido el permiso de salida que deben darme las autoridades cubanas.
En los últimos intentos para viajar fuera, la estrategia para
impedírmelo ha sido demorar los trámites hasta que pase la fecha del
evento al que debo asistir. Así fue con una invitación que tenía para
Polonia, con otra a Francia y con una última que recibí desde España. No
tengo muchas esperanzas de que esta vez me dejen salir, pero no me
entristece demasiado, pues cada día viajo virtualmente a miles de países.*

Yoani Sánchez: ''Mi vida está en otra Cuba, no en otra parte'' – Cuba –
El Nuevo Herald (11 October 2009)
http://www.elnuevoherald.com/noticias/america_latina/cuba/v-fullstory/story/563289.html

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