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RETOS DE LA OPOSICIÓN EN LAS COMPLEJAS CIRCUNSTANCIAS DE LA REALIDAD CUBANA

RETOS DE LA OPOSICIÓN EN LAS COMPLEJAS CIRCUNSTANCIAS DE LA REALIDAD CUBANA
06-07-2010.
Dr. Darsi Ferrer

Director del Centro de Salud y Derechos Humanos Juan Bruno Zayas
(www.miscelaneasdecuba.net).- La Habana, Cuba. 4 de julio de 2010.- Se
conoce que la realidad cubana es muy compleja y que la interacción de
diversos factores torna aún más difícil cualquier posibilidad o anhelo
de encontrar salidas viables a la dramática situación en la que ha
sumido a la sociedad el rotundo fracaso del modelo estatista y
centralizado sostenido por la élite en el poder.

Durante años la Oposición se ha esforzado trabajando de manera pacífica
en busca de alternativas que encaucen el rumbo democrático y el respeto
a las libertades y derechos de los cubanos. Ese quehacer altruista ha
exigido de una cuota de sacrificios extremadamente grande, como pueden
citarse los presos políticos y de conciencia, los desterrados y
exiliados de la nación, el ostracismo, las víctimas de los terroristas
actos de repudio, entre otros.

Pero al valorar con objetividad los resultados de la Oposición hasta
ahora es poco lo logrado, tomando como referencia su objetivo supremo,
que es la libertad de Cuba, la que constituye además una necesidad
imperiosa para mitigar o revertir el sufrimiento que padece el pueblo
cubano.

Son incontables los obstáculos a superar por la Oposición, desde la
esencia represiva y cruel del gobierno, que apela constantemente a
enaltecer entre los cubanos los sentimientos de odio, intolerancia,
violencia y discriminación, hasta la indefensión, la indiferencia y
apatía de la mayoría del pueblo, la falta de cultura democrática y de
referencias cívicas de los ciudadanos, la desinformación generalizada y
la censura oficialista, y sobre todo los efectos de la dependencia casi
absoluta de las personas del Estado, con la carga de las crecientes
penurias y precariedad de la población, situación que tiene a muchas
personas atrapadas en la desesperación y la desesperanza.

Unido a las condiciones anteriormente descritas también influyen
limitaciones que la Oposición puede sortear si llega a asumir una
postura más racional en su proyección.

Muchas veces las fricciones y ataques entre diversos grupos opositores
responden a reacciones personales sustentadas sobre la base del
resentimiento y no a verdaderas diferencias de propósitos o valoraciones
estratégicas. Como norma, se insiste en esquemas que han probado en
reiteradas ocasiones su ineficacia. Urge tomar lecciones de los errores,
identificar las causas que han influido perjudicialmente en el accionar
de la Oposición, para encontrar variantes que contribuyan a evolucionar
a la consecución de las aspiraciones imprescindibles y deseadas por todos.

Lo correcto es esforzarse por analizar la realidad desde una perspectiva
personal lo más desintoxicada posible de los sentimientos negativos que
el régimen ha sembrado en las personas. Tampoco debe partirse de
valoraciones idealistas desajustadas de los elementos concretos que
están presentes en las actuales circunstancias.

Los distintos bandos políticos representativos de la Oposición no sólo
desarrollan una labor determinada sino que cada uno apuesta por la
solución de la problemática nacional que ellos sostienen de manera
particular. La falta de resultados de todas esas propuestas
alternativas, puesto que ninguna constituye la esperanza de cambio de
amplios sectores de la población, no conduce a la conclusión de que sean
erradas sino que lleva a pensar que la solución del drama en el que está
sumergida la nación debe buscarse en el consenso de todos y no de manera
individual.

La unidad de la Oposición como propósito de echar adelante una propuesta
única que aglutine fuerzas y legitime su papel de agente de cambio con
peso político en el escenario nacional es una utopía prácticamente
inalcanzable en las actuales circunstancias. Primero se debe alcanzar
consenso entre los diversos grupos representativos, lo que tampoco es
concebible desde la perspectiva de lo que se debe hacer como programa,
que implique el desechar la fórmula propia y aceptar que la de otro es
la que llevará a vías de hecho la apertura democrática.

Para esquivar el muro impuesto por las múltiples diferencias existentes
entre los grupos de la Oposición en cuanto a las fórmulas de cómo
resolver el problema cubano, se requiere operar en otra dimensión, más
lógica y realista. Una opción que al parecer podría funcionar es que los
líderes representativos de la Oposición comiencen por sentarse juntos
para tratar de identificar elementos comunes, en los que ya haya
consenso entre todos y que no se enfoquen en propuestas o recetas
solucionadoras.

Tal vez esos líderes representativos de la Oposición alcancen a
identificar que coinciden o están de acuerdo en lo que no quieren para
la sociedad cubana, digamos que entre todos descubren que ellos se
oponen a la salida violenta como final de este capítulo triste para la
nación cubana de régimen totalitario, que además no quieren que haya más
presos políticos, que rechazan el aislamiento de la sociedad y el
inmovilismo que refuerza la desesperación, la desesperanza y el
sufrimiento del pueblo.

Puede que hasta descubran que también coinciden en lo que quieren para
la sociedad cubana, entre otras cosas en el deseo de libertad para Cuba,
el respeto a los derechos de los cubanos, que impere la justicia,
existan oportunidades de progreso para todos y se alivie o termine el
sufrimiento de sus compatriotas.

El consenso resultante de lo que no se quiere para la sociedad y en lo
que se aspira para el futuro no implica tener que abandonar la labor,
propuestas y fórmulas que se defienden individualmente como válidas por
los distintos proyectos opositores. Además, le aportaría mayor
visibilidad y fuerza a la Oposición como alternativa dentro de la
sociedad civil. Por último, si se llegara a crear un clima donde
prevalezca determinado grado de confianza, entonces podrían surgir las
bases para dar pasos en la dirección de construir entre todos la vía
para transitar desde lo que no se quiere hasta lo que se aspira.

La gravedad de la realidad nacional resulta una motivación suficiente
para que los opositores tengan en cuenta que sus intereses personales,
propios de la condición de seres humanos, y los intereses de grupo o
partidistas, propios de toda asociación, es necesario supeditarlos al
interés nacional, porque esta es la condición primordial que requiere la
alternativa de solución ante el sufrimiento creciente del pueblo cubano,
como contrapartida a la incompetencia y falta de capacidad del gobierno
para adoptar soluciones viables que saquen al país del atolladero en que
lo han metido, donde todos los ciudadanos ahora mismo son víctimas en
alguna medida y es en bien de todos que deben enfocarse las reformas y
cambios necesarios.

No estar a la altura de los desafíos y retos que afronta la Oposición
puede significar el que se le escape la posibilidad de contribuir de
manera decisiva en la solución que todos ansían para Cuba. Además, con
esa variante la alternativa que le queda a la sociedad cubana es
depender de alguna solución espontánea, donde sean otros los sujetos que
determinen las condiciones de cómo cambiar la insoportable realidad que
sufre el pueblo y qué nuevos rumbos tomar una vez que desaparezca el
régimen totalitario.

La solución de la problemática nacional tiene dos caminos, el de una
salida violenta marcada por el estallido social, que sería un final
trágico para todos después de medio siglo de miserias y sufrimientos, o
el de una salida pacífica y liberalizadora, que es la deseada porque
resultaría beneficiosa para todos. La Oposición debe redoblar sus
esfuerzos para que esa segunda alternativa deje de ser una aspiración y
se convierta en realidad, de ello dependen las esperanzas de muchos cubanos.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=28713

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