Unión Patriótica de Cuba
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Primavera promisoria de 2011

Primavera promisoria de 2011
Tuesday, March 22, 2011 | Por Miriam Leiva

LA HABANA, Cuba, marzo, www.cubanet.org -La ominosa represión de los
días 18, 19 y 20 de marzo de 2003 arrojó en las cárceles de Cuba a 74
hombres y una mujer. Hasta julio de 2010 habían recibido licencia
extrapenal 20 prisioneros de conciencia por motivos de precaria salud y
1 por cumplimiento de la condena. Con Félix Navarro y José Daniel
Ferrer condenados a 25 años, respectivamente, deberá concluir la
excarcelación de los 54 restantes, según el presidente Raúl Castro se
comprometió con la Iglesia Católica Cuba en esa fecha.

Terminaría así el injusto calvario de 75 pacíficos cubanos, cuyos
supuestos delitos habían sido expresar sus opiniones y reunirse para
procurar el progreso de su patria. No se trataba de una gran
conspiración y muchos no se conocían entre sí. Ciertamente a la mayoría
los unía el apoyo al Proyecto Varela. Muchos eran periodistas, otros
bibliotecarios, pedagogos, médicos independientes, y activistas de
derechos humanos.

Los oficiales de la Seguridad del Estado en ropa de civil cerraron
calles con autos y personal de la Policía Nacional Revolucionaria,
golpearon fuertemente las puertas y gritaron los nombres para que todos
los ciudadanos sintieran el terror a ser los próximos y sembrar la
intriga sobre los supuestos delitos de los indefensos vecinos que hasta
esos momentos habían compartido preocupaciones o chistes, pero que en lo
adelante tendrían que considerarse enemigos peligrosos. La tensión se
extendió por todo el pequeño archipiélago cubano. Pronto los mostraron
en la televisión, se escuchó en la radio y se leyó en los escuálidos
periódicos las acusaciones a los supuestos mercenarios al servicio del
imperialismo yanqui. En los humildes hogares quedaron hijos desde los
14 días de nacido, madres y padres ancianos que en muchos casos no
pudieron volver a ver, porque dislocaron los reos en las prisiones al
otro extremo de la alargada isla de Cuba, los de Guantánamo o Santiago
de Cuba para Pinar del Rio, y los de allí para allá. Indudable
ensañamiento con la familia. Mujeres con el dolor por la arbitrariedad
y la responsabilidad de nutrir a todos, educar y encarar la persecución
de autoridades e informantes por defender al preso maltratado, y
recabar la solidaridad internacional.

El daño físico y psíquico a los 75 y sus familias tardará mucho tiempo
en superarse y aún hasta las invisibles cicatrices serán imborrables.
Pero Miguel Valdés Tamayo no estará físicamente; falleció el 10 de enero
de 2006, después de haber sido excarcelado por sus serias enfermedades.
La mayoría ha salido al extranjero por lógica necesidad de tratar de
recomponer sus hogares y facilitar una vida normal y prospera a los
mancillados niños y adolescentes, que difícilmente podrían lograr un
espacio normal en esta sociedad totalitaria. Pero la dignidad y la
defensa de sus ideas durante 8 años, que en sus condiciones han
representado un tiempo muchísimo mayor, ha nutrido la sociedad civil
cubana. Desde el exilio o los pueblos y ciudades en Cuba continuarán
presentes en esta etapa singular de la historia.

La soberbia de las autoridades fue el gran error que desveló las
arbitrariedades y el control permanente sobre cada uno de los
ciudadanos, ejercido desde la impunidad del poder absoluto amparado en
la desinformación, las calumnias y el terror. Esos disidentes nutrieron
a los opositores pacíficos que surgieron en el curso de estos años, y
sobre todo al pueblo que crecientemente se siente decepcionado por las
promesas incumplidas, las carencias y la imposibilidad de desplegar su
creatividad para forjar el futuro. Los acontecimientos de los últimos 4
años y la incesante destrucción material y espiritual de Cuba afianzan
la demanda de cambios, que el poder restringe en lo económico y niega en
lo político, pero que serán inevitables.

La excarcelación de los 75 es el reconocimiento de la injusticia
cometida, aunque con licencias extrapenales y la posibilidad de retorno
a las prisiones, o la promoción de las salidas hacia el exterior, se
procure coartar la libertad alcanzada mucho antes de 2003, cuando
sintieron la satisfacción de sobreponerse al miedo, expresar las
opiniones y bregar sin rencores por Cuba. Evidentemente es fundamental
que todos los cubanos contribuyamos al progreso, con el afán de
respetar las opiniones y avanzar reconciliados.

http://www.cubanet.org/articulos/primavera-promisoria-de-2011/

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