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Cuba: el cardenal en el ojo de la tormenta

Cuba: el cardenal en el ojo de la tormenta

Declaraciones hechas por el cardenal cubano Jaime Ortega en EE.UU. han
levantado una ola de indignación entre los exiliados cubanos y los
opositores dentro de la isla.
Roberto Casin – Apuntes desde Miami.

Última actualización hecha el: 28.04.2012 11:22
Los méritos atribuidos al cardenal cubano Jaime Ortega por la
excarcelación de más de un centenar de presos políticos que cumplían
largas condenas en la isla parecen estar esfumándose aceleradamente tras
declaraciones que hizo esta semana en un foro organizado por la
prestigiosa Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

Ortega ofició como diligente mediador con el gobierno de Cuba para la
liberación entre 2010 y 2011 de un nutrido grupo de prisioneros de
conciencia, entre los que figuraban decenas de disidentes que
permanecían encarcelados desde la Primavera Negra del 2003, y que con
excepción de unos pocos que se negaron a abandonar la isla todos fueron
deportados a España.

Pero en un foro llevado a cabo el martes en Harvard y titulado "Iglesia
y Comunidad: un diálogo sobre el rol de la Iglesia Católica en Cuba", el
cardenal y arzobispo de La Habana justificó el desalojo por las
autoridades cubanas de 13 disidentes que habían ocupado un templo en la
capital de la isla días antes de la visita del papa Benedicto XVI y los
calificó de "delincuentes".

Cuando se produjo, el desalojo de los opositores fue muy criticado
debido a la violencia empleada por las autoridades frente a personas que
ocuparon pacíficamente la iglesia en vísperas de la visita papal para
pedir la excarcelación de presos políticos y libertad de expresión,
entre otras demandas. Muchos criticaron entonces al cardenal no haber
ido al templo a escuchar el ruego de los fieles.

Sin embargo, en Harvard, en un lenguaje inusual para un príncipe de la
iglesia que se supone que no haga diferencias entre la feligresía por su
origen social, su pasado o su grado de instrucción, el cardenal Ortega
no sólo refutó que hubiesen sido sacados por la fuerza. "Ellos eran un
grupo que, me apena mucho, pero todos están antiguos delincuentes (…)
había toda una gente allí sin nivel cultural", dijo.

Refiriéndose al diálogo iniciado con el gobierno del presidente Raúl
Castro en mayo de 2010, Ortega señaló que "el mundo entero ha visto que
la Iglesia Católica está viva y ha estado presente en estos largos años
de dificultades", en un esfuerzo por validar el rol que tuvo en las
excarcelaciones conseguidas a partir del 2010.

De hecho, la salida expedita de los presos de sus celdas hacia el
aeropuerto habanero, sin siquiera un breve tránsito por sus hogares, y
de ahí a Madrid, fue vista entonces como una más de las arbitrariedades
cometidas durante décadas por las autoridades cubanas, y no hizo mayor
mella en el papel de la iglesia aunque siempre dejó abiertas interrogantes.

Pero ahora en Harvard, el arzobispo de La Habana eximió a la iglesia de
toda responsabilidad en las deportaciones, y dijo que fueron las mujeres
de los presos políticos las que propusieron que "sus esposos fueran
enviados a otro país, que era preferible estar separados por el mar, que
no por todas las rejas de la cárcel".

Desde La Habana, la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, esposa de
los prisioneros excarcelados, Ángel Moya, no sólo criticó al cardenal
por haber permitido el desalojo del templo. "Conozco a algunos de los
que estaban en la Iglesia de La Caridad que son hombres, sí quizás con
bajo nivel cultural, pero no delincuentes". Soler también declaró que
cuando empezaron las excarcelaciones en 2010 ellas dejaron saber al
cardenal su desacuerdo con las deportaciones.

El médico Oscar Elías Biscet, ex prisionero de conciencia, dijo tener
una lamentable opinión del arzobispo de La Habana por no ponerse del
lado de los sufridos. "Creo que la dirección de la Iglesia no ha
comprendido que hay que exigirle al gobierno que los cambios son
derechos elementales de la persona".

Hace poco más de una semana, el diario The Washington Post calificó al
cardenal de socio "de facto" del presidente Castro, por reunirse con él
"regularmente" y alentar "sus limitadas reformas".

Ortega no ha dicho nada sobre el joven cubano Andrés Carrión, quien
estuvo detenido 20 días luego de gritar "Abajo el comunismo" durante la
homilía oficiada por Benedicto XVI en la ciudad de Santiago de Cuba.
Tampoco se ha pronunciado sobre el aumento los últimos meses de la
represión en la isla, y el encarcelamiento nuevamente de José Daniel
Ferrer, uno de los ex prisioneros de la Primavera Negra.

http://www.voanoticias.com/content/cuba_iglesia_cardenal_/181769.html

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