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El régimen cubano explota a los presos

Publicado el sábado, 05.12.12

Muchos laboran por escaso o ningún salario

El régimen cubano explota a los presos
Juan O. Tamayo
jtamayo@elnuevoherald.com

La empresa estatal cubana Provari es conocida en la isla por hacer casi
de todo, desde ladrillos y bloques de construcción hasta colchones,
artesanías para turistas y el insecticida Lomaté.

Lo que es menos conocido es que la vasta mayoría de sus trabajadores son
presos, lo que los disidentes denuncian como "trabajadores esclavos" que
laboran con poca seguridad y reciben bajos salarios o no les pagan nada.

El trabajo en las prisiones cubanas es extenso, pero "como la cara
oculta de la luna, es poco conocido", declaró Elizardo Sánchez Santa
Cruz, quien dirige frente de la Comisión Cubana para los Derechos
Humanos y la Reconciliación Nacional.

Un folleto de la empresa Provari dice que en el 2001 tenía 150
instalaciones de producción en la isla. Sánchez afirmó que opera en
virtualmente en todas las 200 prisiones y campos de labor que se calcula
hay en Cuba.

El trabajo en las prisiones es común en todas partes del mundo. En
Estados Unidos, los presos hacen placas de autos, muebles para el
gobierno y mucho más. En las prisiones estatales de la Florida se
requiere a los presos que trabajen a menos que estén exentos por razones
médicas u otras. La mayoría no gana nada, y los trabajadores en los
comedores, las barberías y otros pocos ganan sólo $50 al mes.

"No hay objeciones en principio a las compañías que manejan fábricas en
las prisiones", aseguró Andrew Coyle, del Centro Internacional para
Estudios de Prisiones en Londres. Pero los reclusos deben tener los
mismo salarios y condiciones de trabajo de los otros empleados de las
compañías. "Esto no debe ser trabajo forzado o esclavo".

Pero Cuba es una dictadura, comentó Sánchez, donde el gobierno comunista
puede hacer cualquier cosa y mantenerlo en secreto. Eso incluye explotar
a los presos y castigar a cualquiera que se queje.

Agregó que estaba especialmente preocupado sobre las condiciones de
seguridad laboral en las fábricas en las prisiones y señaló al
insecticida Lomaté, fabricado en el Combinado del Este, en La Habana, y
en otras prisiones de la isla.

Los trabajadores agrícolas rara vez obtienen ropas especiales para
protegerse de las sustancias químicas, y los cortadores de caña
raramente reciben las botas adecuadas para proteger sus pies de los
machetes, indicó Joel Brito, quien trabajó como experto en seguridad
laboral del único sindicato de la isla, la Central de Trabajadores de Cuba.

El Ministerio del Interior (MININT) y el Ministerio de las Fuerzas
Armadas, dueños de un gran número de empresas de manufactura y
construcción, no informan de accidentes industriales a la Oficina
Nacional de Estadísticas, destacó Brito.

"No hay medios de protección por falta de recursos financieros. Si eso
se da en la economía estatal, imagínate cuando se trata de un
prisionero", agregó Brito, quien ahora encabeza un grupo de Miami que
supervisa los abusos laborales en Cuba.

Preguntas sobre el trabajo en las prisiones en Cuba surgieron la semana
pasada en medio de informes de que la cadena de muebles IKEA y una firma
alemana oriental habían contratado a la compañía estatal cubana EMIAT,
para usar el trabajo en las prisiones con el objetivo de manufacturar
mesas y sofás en 1987.

Un reporte sobre negocios cubanos indicó que EMIAT importa materiales y
comercializa las producciones de compañías estatales, incluyendo
Provari. EMIAT y Provari —Empresa Productos Varios— comparten la misma
dirección en la Habana en algunos de los reportes.

A la pregunta de si la compañía usaba a prisioneros como trabajadores,
un hombre que respondió la semana pasada el teléfono en la oficina de
Provari en La Habana, respondió: "Sí, el trabajo es de reclusos".
También confirmó que la firma es propiedad del MININT, que está a cargo
de las prisiones, pero declinó hacer más comentarios.

Un reporte de una estación de radio estatal cubana el verano pasado dijo
que Provari se estableció hace 20 años, "principalmente con el objetivo
de brindar trabajo a las fuerzas reclusas del territorio… e integrarlos
a labores útiles para la sociedad".

Muchos presos trabajan por la oportunidad de aire fresco y quizás mejor
alimento, y para evitar que apareciera en sus expedientes la nota "se
negó a trabajar", que podría hundir sus esperanzas para una liberación
temprana, comentó Luis Enrique Ferrer, un disidente que estuvo casi ocho
años en prisión.

Las autoridades permiten trabajar sólo a los presos comunes porque temen
que los prisioneros políticos divulguen las condiciones de trabajo,
agregó. Ferrer, quien no trabajó en prisión, fue liberado en el 2010 y
vive actualmente en Miami.

Pero disidentes y periodistas independientes en contacto con prisioneros
han publicado varios informes durante años en los que reportan varios
problemas en los talleres de Provari en las prisiones.

El periodista Jorge Alberto Liriano Linares informó en el 2010 que 16
internos sufrieron accidentes graves en una fábrica de Provari donde se
producen materiales para la construcción en la prisión Kilo 8, en la
provincia de Camagüey, donde él cumplió parte de su sentencia de 13 años.

Los reclusos en "esta fábrica asesina" son obligados a trabajar sin
salarios, ropas, zapatos o guantes, escribió para el servicio de
noticias Hablemos Press. Trabajan 10 horas al día y trabajan con
sustancias químicas tóxicas, "por lo que muchos padecen de enfermedades
respiratorias y de la piel".

El Grupo Internacional para Responsabilidad Social Corporativa en Cuba
informó en el 2010 que una fábrica en la Prisión 1580 cerca de La Habana
obligaba a los reclusos a trabajar hasta 12 horas al día para hacer
bloques de construcción, y raras veces pagaba los prometidos $10 mensuales.

Su informe anual del 2009 incluyó quejas de que a los internos en la
cárcel Nieves Morejón, en Sancti Spíritus, se les pagó sólo $2 por mes,
y que a los presos en Boniato, en el este de Cuba, se les pagó $1 al mes
y que un bono prometido nunca se pagó.

El disidente Félix Reyes informó el año pasado que los prisioneros en la
cárcel Canaleta, en Ciego de Avila, se habían quejado de que los guantes
que le compró la fábrica Provari "estaban podridos y le faltaban los dedos".

La periodista independiente Dania Virgen García, quien ha escrito a
menudo sobre las condiciones en las cárceles, declaró a El Nuevo Herald
que conocía de presos que trabajaban hasta 16 horas al día, seis días a
la semana, y no se les pagaba nada.

Sánchez y Ferrer afirmaron que la mayoría de las labores en las
prisiones en Cuba involucra trabajo agrícola como siempre de campos
agrícolas, cosecha de vegetales y recogida de frutas, algunas para la
venta, algunas para el propio consumo de las prisiones.

Provari usa el trabajo en las prisiones más para manufacturas,
aseguraron Sánchez y García. También tiene subsidiarias que construyen
caminos y edificios gubernamentales, aunque no está claro si esas
empresas usan trabajo de los presos.

Un informe del año pasado en el diario gubernamental Guerrillero destacó
que la sucursal de Provari en la provincia occidental de Pinar del Río
tuvo ventas por el equivalente de $200,000 en el 2010, "principalmente
de productos que se venden localmente en vez de exportarlos".

La producción de la sucursal incluye cloro y ácido muriático, sillas de
playa, cunas y corralitos de niños, bloques de construcción de concreto
y arcilla, pintura y brochas, tubos plásticos y plantas ornamentales, de
acuerdo con el informe.

Un grande taller en la prisión de mujeres de La Habana cose jeans para
la exportación bajo varias marcas, así como uniformes para la policía,
las fuerzas armadas y las prisiones, informó García. Sánchez informó que
la prisión de Boniato, donde pasó varios años, fabrica cercas metálicas.

Otras informaciones sobre Cuba destacaron que la unidad de Provari en
Ciego de Avila hizo 20,000 moldes plásticos y que la empresa y el
Ministerio de la Construcción iban a suministrar los materiales en el
2010 para incrementar la construcción de casas.

La compañía también fabrica Lomaté así como insecticidas contra los
piojos y las garrapatas "y otros productos para higiene sanitaria", y
planeaban construir un calentador solar de agua de 170 litros, de
acuerdo con otros reportes de los medios.

Un folleto de negocios publicado en el 2001 presentó algunas de las
actividades de Provari como carpintería con maderas preciosas, venta de
textiles bajo las marcas OESTE y HERCULES y tapicería de muebles de
oficina vendida bajo la marca OFIMAX.

El folleto también indica que la empresa estaba lista para hacer
negocios "con compañías extranjeras y nacionales".

El trato con IKEA parece haber tenido problemas. Los primeros sofás
hechos para IKEA en el 1988 tenían "problemas de calidad," según
reportes encontrados en los archivos de la Alemania Oriental, y no esta
claro que parte del acuerdo se logró llevar a cabo.

http://www.elnuevoherald.com/2012/05/12/v-fullstory/1201792/extendido-el-uso-de-presos-para.html

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