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Cuando no hay pan, casabe

Cuando no hay pan, casabe
Miércoles, Agosto 8, 2012 | Por Julio Cesar Álvarez

LA HABANA, Cuba, agosto, www.cubanet.org -Los cubanos, curtidos en más
de medio siglo de crisis económica, le han encontrado un sucedáneo a
casi todos los productos de primera necesidad que no tienen a su
alcance. Esta es una realidad de la que no escapa ni nuestro sacrosanto
sistema de salud.

El cloruro de sodio hipertónico, en colirio y en ungüento, están en
falta desde hace algún tiempo. Son medicamentos indispensables en los
pacientes operados de cataratas, y sobre todo, en los pacientes a los
que se les ha realizado una queratoplastia (trasplante de córnea).

No se despachan en las farmacias de los barrios. Se encuentran casi
exclusivamente en la farmacia del hospital habanero Pando Ferrer, centro
especializado en cirugías oftalmológicas, y en algunos hospitales donde
se hacen algunos tipos de estas cirugías, como en el hospital Clínico
Quirúrgico de 10 de Octubre, y el hospital Hermanos Ameijeiras

En estos hospitales se puede fabricar manualmente un sucedáneo del
cloruro de sodio hipertónico, en colirio, para proveer a las amistades
de los empleados, cuando el original escasea. Edita, enfermera del
Clínico Quirúrgico de 10 de octubre, dice que no es difícil fabricarlo
en forma manual, pues tres de los ingredientes del mismo se pueden
conseguir con mayor facilidad por separado.

Ella afirma que el Cloruro de Sodio Hipertónico, en su versión colirio,
contiene, entre otros ingredientes, cloruro de sodio, cloruro de
benzalconio y agua destilada. Para la fabricación manual del cloruro de
sodio hipertónico, se extrae un poco de cloruro de sodio de una bolsa,
un poco de cloruro de benzalconio de un frasco en su versión colirio, y
una ampolleta de agua para inyección.

Se ligan a ojo de buen cubero los tres ingredientes, y ya se obtiene el
colirio de marras. El inconveniente está en la inexactitud de las
medidas para la mezcla, pues todo esto es un proceso artesanal en el que
resulta muy difícil ser exacto.

Se dan entonces casos como el de Julio, un anciano de 70 años de edad,
operado de cataratas en los dos ojos, y trasplantado de córnea en el ojo
izquierdo. De este ojo no ve casi nada, pues tanto la operación de
cataratas como el trasplante no tuvieron el éxito esperado.

Ante la falta del medicamento, Julio acudió a una amiga enfermera. Ella
le "resolvió" un frasco hecho por ella misma, pero al parecer se le fue
la mano con el cloruro de sodio, y Julio, cada vez que se echa las gotas
en los ojos, se queja de mucho ardor.

No obstante, ha tenido que acudir a este riesgoso remedio en varias
ocasiones. Y aunque ha resuelto en parte el problema de la falta del
medicamento, aún le queda el ardor en los ojos, un peligroso
recordatorio de que el casabe nunca va a saber a pan.

http://www.cubanet.org/articulos/cuando-no-hay-pan-casabe/

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