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El vía crucis de Carromero

El vía crucis de Carromero

El régimen prepara las acusaciones para dejar al joven español en prisión
4 Agosto 12 - - Ángel Sastre - Corresponsal en Iberoamérica

El régimen cubano continúa con su guerra de propaganda, preparando el
terreno para acusar al español Ángel Carromero de subversivo. La
televisión estatal cubana emitió durante la noche del viernes un
documental en el que denuncia que Carromero y el sueco Jens Aron Modig,
implicados en el accidente en el que falleció el disidente Oswaldo Payá,
viajaron a Cuba para ayudar a crear una organización juvenil opositora.
Esta trama es, según la televisión pública cubana, «una conexión de
políticas anticubanas y agrupaciones de derecha extranjeras que por
dinero y coincidencia ideológica se unieron para derrocar la
Revolución». El documental sostiene que Carromero y Modig entraron en La
Habana el 19 de julio con visado de turistas, pero «violaron el estatus
migratorio al involucrarse en actividades para promover la subversión en
la isla». El programa incluye un testimonio grabado de Carromero y Modig
en el que éstos explican su relación con Annika Rigo, jefa de la sección
de relaciones internacionales del Partido Demócrata Cristiano sueco. «La
visita del sueco y el español a Cuba fue parte de una operación
organizada por Rigo con el objetivo de traer financiamiento al
contrarrevolucionario Movimiento Cristiano de Liberación, que presidía
Oswaldo Payá», indica. El propio Carromero explica en el vídeo que
recibió dinero y un teléfono móvil de una militante del Partido
Demócrata Cristiano sueco, la española Cayetana Muriel, para que los
entregara en Cuba.
Esta versión ha sido negada por la familia de Oswaldo Payá, que asegura
que los dos jóvenes se encontraban de vacaciones. Pese a ello, el
régimen parece empeñado en llevar a cabo sus acusaciones. La abogada
cubana Laritza Diversent explica a LA RAZÓN desde La Habana, que «la
fiscalía podría tardar entre seis meses y un año en presentar cargos, e
incluso más, si alega extensiones. De hecho, no hay limitaciones a este
respecto y depende de lo que el Ministerio del Interior prorrogue las
investigaciones». «Por otra parte, al tratarse de doble homicidio, y si
le acusan de subversivo, Carromero podría enfrentar penas de hasta 15
años», agrega. Todas las fuentes consultadas por LA RAZÓN dudan de la
fiabilidad de las declaraciones de Carromero, confinado en «100 y
Aldabó» uno de los centros de detención donde la Policía política
practica sus interrogatorios. Un lugar donde ordenan y mandan
funcionarios de la Seguridad del Estado, expertos en interrogatorios con
tortura psicológica.
El abogado cubano Camilo Loret de Mola, quien ha defendido presos
internos en este centro, explica a este diario que «es un lugar
siniestro por la presión que se ejerce sobre los detenidos. Llegan a
reconocer delitos que nunca cometieron con la única esperanza de
salir... Era nuestro pan de cada día».
Lo mismo dicen ex presos como Antonio Díaz, del Movimiento Cristiano de
Liberación, el cual asegura que «el régimen tien una serie de mecanismos
que, sin causarte una sola herida física, es capaz de trabajar en tu
mente y transmitirte un mensaje de que estás acabado y solo en el mundo».

El infierno de Aldabo
Pero ninguna declaración establecida bajo presión política tiene el
estatus de declaración jurada». Y añade: «Nos confinaban en celdas
heladas y luego nos pasaban a otras en las que hacía un calor infernal».
Por su parte, Luis Enrique Ferrer, ex preso de conciencia, describe:
«Siete guardias me arrancaron las ropas de civil y me pusieron la ropa
de preso». En este agujero se encuentra Carromero, sin poder ver a su
abogado. Tan sólo el cónsul pudo visitarlo en dos ocasiones. Además,
tampoco tenemos imágenes de él, en persona. Únicamente ese vídeo que el
régimen le obligó a grabar, entonando el mea culpa. Todo indica que el
viacrucis de Ángel Carromero será largo.


Otros presos políticos en La Habana
- Alan Gross
Ángel Carromero podría caer en la misma suerte del contratista
norteamericano Alan Gross. En 2010, el presidente de la Asamblea
Nacional del Poder Popular en Cuba le acusó de «trabajar para los
servicios secretos de la inteligencia norteamericana» y en 2011 fue
condenado a quince años de prisión por «haber actuado contra la
independencia y la integridad territorial del Estado cubano».
- Los cuatro mexicanos
Uno de los últimos casos que más reservas han despertado fue el
encarcelamiento de cuatro feligreses mexicanos que acudieron a la isla
durante la visita de Benedicto XVI, el pasado mes de marzo. El diario
oficialista «Granma», publicó un artículo en el que aseguraba que «ocho
jóvenes mexicanos viajaron como turistas al territorio cubano, con el
objetivo de incitar al pueblo a protestar en las calles y a tomar las
iglesias, distribuir volantes y crear desórdenes en las actividades del
sumo Pontífice».

http://www.larazon.es/noticia/8411-cuba-acusa-a-carromero-y-modig-de-viajar-a-la-habana-para-entregar-dinero-a-la-disidencia

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