Unión Patriótica de Cuba
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Fidel Castro, entre Pablo Escobar y Vladimir Lenin

Fidel Castro, entre Pablo Escobar y Vladimir Lenin
[22-10-2012]
Jorge Hernández Fonseca

(www.miscelaneasdecuba.net).- En este postrer momento, en que la salud
del dictador cubano Fidel Castro se deteriora aceleradamente, se
comienzan a hacer recuentos diversos sobre su figura, su actuación y su
legado. En paralelo, aparecen frecuentes análisis --de base teórica--
sobre el probable futuro político e ideológico de la isla, visto desde
la óptica de la izquierda opositora con enfoque marxista, intentando
apagar con palabras la destrucción que esa misma ideología ocasionó en Cuba.

Para poder tener un enfoque adecuado del desarrollo de lo que pudiéramos
llamar de "castrismo" —en el campo de los procedimientos, porque no hubo
ideología estructurada, desde mi personal punto de vista, y por eso
abrazó el marxismo-leninismo, cuando le fue necesario y útil— es
necesario revisar su actuación desde el momento que comienza a
'formarse' y a actuar como líder estudiantil. Diferentemente a como
normalmente se cree, la semilla del castrismo no nace con el asalto al
Cuartel Moncada, sino varios años antes, con el incipiente y paulatino
liderazgo que logra en muy poco tiempo dentro de las pandillas armadas
que se disputaban el predominio dentro de la universidad de la Habana de
los años 40 del Siglo pasado.

En esa década ya Fidel Castro, como líder estudiantil, se involucró en
importantes acontecimientos nacionales, siempre asociado a acciones
armadas. Se sabe que fue uno de los participantes de la expedición de
"Cayo Confites", con el objetivo de invadir militarmente la República
Dominicana del dictador Rafael Leónidas Trujillo.

Es sabido también que fue uno de los líderes de la llamada "Unión
Insurreccional Revolucionaria", UIR, pandilla adversaria del mayoritario
"Movimiento Socialista Revolucionario" MSV, del grupo de Manolo Castro,
presidente de la Federación Estudiantil Universitaria, FEU de entonces,
líder estudiantil y adversario de Castro, por lo cual se acusa al
dictador cubano estar de alguna manera involucrado en su asesinato. Es
sabida también su destacada actuación en Colombia, durante el
beligerante "Bogotazo", sobre cuyo papel en aquella violencia se han
hecho diversas conjeturas.

La participación de Fidel Castro en la vida política nacional de los
años cuarenta se cuentan también otros episodios destacados, como la
entrega que le hicieron los veteranos de la Guerra de Independencia
Cubana en Manzanillo, de la Campana de la Demajagua, llevada por el
joven Castro a La Habana con el fin de producir un fato político que
comenzó a proyectarlo desde de su pandilla estudiantil. Ya en esta época
se le conoce como un jefe pandillero armado y "gatillo alegre", que
llegó a disparar contra diversos adversarios del mundo estudiantil y
pandilleril.

De manera que, cuando Fidel Castro termina su carrera de derecho, ya
existe una historia suya asociada a la violencia pandillera que Cuba
sufrió en la década de los cuarenta, de la cual tomó las bases para su
formación como líder y como profesional de la violencia, que dio al
traste con el posterior asalto al Cuartel Moncada. La irrupción de Fidel
Castro en la vida política cubana la hace como lo hicieron otros muchos
líderes pandilleros de la época. Rolando Masferrer, por ejemplo, también
líder pandillero de una facción universitaria diferente a la de Castro,
al terminar estudios entró en la política conservando su grupo
paramilitar, "Los Tigres", que lo siguió en su vida política fuera de la
universidad, tal y como pretendía hacer Fidel Castro.

Un hecho importante impacta en los planes del joven político-pandillero:
el golpe de estado de Fulgencio Batista. En la época, Castro era
candidato a Representante a la Cámara por el partido Ortodoxo de Eduardo
Chivás, al cual se había afiliado sin abandonar su pandilla. El golpe de
Batista frustró los planes políticos de Castro, planes similares a los
de otros políticos-pandilleros de entonces: hacerse elegir a la Cámara o
al Senado, protegido por las armas de su facción armada. Este golpe de
estado precipitó en el líder pandillero la idea de la "lucha armada"
(una vuelta a los orígenes donde se sentía cómodo) llevando al terreno
político nacional el procedimiento armado que había seguido con éxito
dentro de la universidad. Esa fue la incubación real del asalto al
Cuartel Moncada, sin cualquier vestigio de marxismo implícito.

Hasta aquí, la historia de Fidel Castro puede compararse perfectamente
con la de cualquier líder pandillero de América Latina, los más
destacados de los cuales —sin tener que ascender a la vida política
nacional— se han constituido en grandes capos internacionales del
tráfico de drogas, como lo fueron Pablo Escobar en su época, o el Chapo
Guzmán actualmente, por sólo citar dos ejemplos de personalidades
destacadas, surgidas en momentos que el comercio ilegal de drogas se
presenta como el más lucrativo negocio hasta la fecha, que en la época
de Castro era insignificante.

Ninguno de estos capos ha dudado enfrentar militarmente incluso al
ejército de sus propios estados nacionales (Colombia, México, Guatemala,
entre otros) y han combatido a brazo partido también contra los Estados
Unidos. Curiosamente, es de destacar cierta ideología "benefactora de
los pobres" en los actos de todos los capos mafiosos.

No fue casual por todo eso, que el dictador cubano entró en contacto con
Pablo Escobar en los años 80 y éste decidió hacer negocios con Castro,
ya "líder comunista" establecido, argumentando que "había que ayudar a
Fidel en su lucha por los pobres y contra EUA", según declaró un
lugarteniente del capo colombiano.

No cabe dudas sin embargo de que la personalidad de Fidel Castro ha
ocupado un lugar de destaque en la Latinoamérica del Siglo XX, sobre
todo por encabezar un país pequeño en lucha contra la principal potencia
mundial de su época, escudándose en una ideología que justifica su
dictadura. Lo que tratamos de exponer, como punto importante, es la
formación básicamente mafiosa del líder cubano, similar a la de casi
todos los líderes de bandas de narcotraficantes latinoamericanos de la
historia reciente y contemporánea.

La "lucha armada" de Fidel Castro, declarado ya marxista-leninista, la
continuó toda la década del 60 y buena parte de la del 70, entrenando
guerrilleros en Cuba y distribuyendo armas y dinero a lo largo y ancho
de todos los países de Latinoamérica, utilizando los procedimientos
armados adoptados desde joven y que en la época, por increíble que
parezca, eran condenados por Moscú, la cuna del marxismo-leninismo que
respaldaba su proceder. Para justificar "teóricamente" estos
procedimientos, Castro importó en la época un filósofo francés, el cual
dio "soporte marxista" a la práctica pandilleril castrista a nivel de
toda Latinoamérica, la que hasta hoy incluye secuestros, asaltos a
bancos, extorciones y atentados como "métodos".

El hecho que Fidel Castro en su fuero interno tenga una formación
ideológica y práctica más cercana a la de Pablo Escobar (pandilleros
ambos de "horca y cuchillo", como puede demostrase por sus numerosos
víctimas y sus procedimientos violentos, justificados en la isla por la
aplicación práctica del leninismo) que a la de cualquier ex dirigente
máximo de la antigua Unión Soviética, no impidió que --por pura
necesidad de justificar su dictadura y la falta de una ideología
propia-- tuviera que aplicar en la política económica y social de la
isla, durante muchos años, la misma escuela política, económica y social
que se aplicaba en la Rusia comunista, la que como también sucedió en
ese país, resultó en un estrepitoso fracaso en todos los órdenes.

Lo anterior explica las causas de las múltiples quejas que ahora leemos
a diario de algunos "marxistas sinceros" (además de los grupos
originales que seguían a Aníbal Escalante) que se han pasado a la
oposición y tratan de forzar la implantación de sus concepciones
"socialistas" a una sociedad cubana post-Castro, en la que naturalmente
van a encontrar un clamor mayoritario de rechazo a semejantes
pretensiones, por la temor real de la isla sufrir "otro" experimento
social con un país totalmente agotado y destruido en lo político, en lo
económico, en lo social y en lo moral, por el marxismo-leninismo
"aplicado" (no el de los libritos).

La historia lógicamente que juzgará al dictador cubano --ahora
moribundo-- en su verdadera magnitud. Pero ciertamente que su formación
pandilleril, su tendencia a la violencia armada, su expresión "lo que
nosotros tomamos por la fuerza, por la fuerza tendrán que quitárnoslo",
sus métodos para conservar el poder basados en turbas que golpean
mujeres y niños en las calles, su falta de escrúpulos usando la mentira
reconocidamente y su inclinación por la demagógica "defensa de los
pobres", caracterizan sin lugar a dudas a Fidel Castro como un personaje
más cerca de Pablo Escobar que de Vladimir Lenin.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=37431

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