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Performance en el Vivac

Performance en el Vivac
PABLO PASCUAL MÉNDEZ PIÑA | La Habana | 5 Ene 2015 – 7:36 am.

Pablo Pascual Méndez, periodista de DDC, relata su detención y la de
varios activistas de DDHH a manos de la Seguridad del Estado tras
intentar asistir a la performance de Tania Bruguera.

Usar el micrófono que la artista Tania Bruguera colocaría en la Plaza de
la Revolución fue la aspiración de Pavel, Atos y Pupi. Como decenas de
cubanos, se personaron a las tres de la tarde del pasado 30 de diciembre
en la plazoleta frente al monumento a José Martí. La prensa extranjera
emplazó cámaras, órganos oficialistas hicieron acto de presencia y
grupos de jóvenes tomaban asiento sobre el pavimento para conversar.

Más tarde llegaría la noticia: desde horas de la madrugada se desconocía
el paradero de Tania Bruguera. De la misma forma fueron puestos tras las
rejas varios líderes opositores, entre ellos, Antonio Rodiles, Reinaldo
Escobar y Eliecer Ávila, quienes habían confirmado su participación en
el evento.

Tras el repliegue, Pavel, Atos y Pupi fueron interceptados por agentes
de la policía política que a empellones los metieron en una furgoneta
WAZ donde nos amontonábamos ya otros siete detenidos. Las portezuelas
fueron cerradas y durante el traslado al Vivac (15 km), la temperatura
en el apretado espacio alcanzó los 40 grados Celsius.

Al llegar fuimos sacados intencionadamente a cuentagotas. Riachuelos de
sudor corrían por nuestros cuerpos a causa de la canícula. El vapor
comenzó a aneblar los cristales y, a pesar del reclamo humanitario, las
puertas se mantuvieron cerradas exacerbando nuestra angustia.

A la tortura térmica le siguió la psicológica. El represor que acarreaba
nuestras pertenencias utilizaba la ironía como provocación. “Tomaremos
bastante cerveza el día 31 —se divertían? las tenemos guardadas en los
[refrigeradores] LG que nos regalaron Fidel y Raúl”.

Pavel Herrera, Luis Trápaga, Ernesto Santana, Carlos Manuel “Atos”
Hernández, Boris González, Waldo Fernández, Omar Sayú, Ariobel Castillo,
Delio Rodríguez, Onnier Blanco, Andrés “Pupi” Pérez y yo, fuimos
conducidos a la “nave de los políticos”, suerte de petrocasa chavista
de 15 metros de largo por seis de ancho y equipadas con 30 literas, 20
ventanas, tres duchas, cuatro inodoros y dos lavabos.

Pavel, Don Sayú y yo nos “plantamos” inmediatamente ?iniciamos una
huelga de hambre—, Ernesto Santana se sumo después. Luego la totalidad
de los detenidos fuimos instruidos de cargos excepto Pavel, Atos, Pupi,
Delio y Ariobel, quienes se negaron y más tarde entablaron una fuerte
discusión con un teniente coronel de Seguridad del Estado.

A todos nos imputaban un disparatado “delito por desorden público”,
encausamiento que ninguno aceptó, ni firmó. Nos impidieron hacer una
llamada telefónica ¿El por qué? Pues según los oficiales éramos
“propiedad de la Seguridad del Estado” y estábamos privados de todos los
derechos. Los allí secuestrados, acordamos que si no éramos liberados en
las próximas horas “calentaríamos” el ambiente.

La ignición

En la mañana del 31 diciembre y a la hora en que los detenidos comunes
“efectuarían” el desayuno tomamos posiciones tras las ventanas para
descargar la primera andanada de consignas: ¡Abajo Fidel! ¡Abajo Raúl!
¡Abajo la dictadura! ¡Castros asesinos! ¡Che asesino! ¡Abajo los cinco!
¡Abajo la Seguridad del Estado! ¡Policías corruptos!

Cuando el grafitero El Sexto fue visto rumbo al comedor le dimos
vítores. Pavel preguntó por el “puerco Fidel” y Atos indagaba por “la
puerca Raúl”.

La reacción no se hizo esperar. Irrumpió el oficial de guardia, quien
alegó “hablar en calidad de hombre y no de represor”. Nos aconsejó que
no nos complicáramos con otro delito. Volvieron los reclamos de las
llamadas telefónicas, procedimientos y derechos violados.

El oficial reiteró que seguíamos siendo “propiedad de la Seguridad del
Estado”, pero trasladaría las inquietudes al mando superior y prometió
que regresaría con una respuesta. Ante los cuestionamientos legales,
respondió saber al dedillo el procedimiento penal por ser “licenciado en
abogado” ?y la expresión se puso de moda en la nave.

Nunca regresó y la espera propició conocernos con más detalles. Pavel,
activista de Cuba Independiente y Democrática (CID). Omar Sayú, de
UNPACU. Atos, Pupi, Delio y Ariobel, de la Comisión de Atención a Presos
Políticos y Familiares (CAPPF). Onnier, opositor independiente. Todos
ellos acumulaban una cantidad considerable de horas/detenciones. En
cambio Luis Trápaga, de Estado de SATS, y los periodistas independientes
Boris González, Waldo Fernández, Ernesto Santana, y yo, éramos novatos
en estas lides.

A la hora del almuerzo se repitieron otras andanadas de consignas. Pavel
y Atos argumentaban a los jóvenes detenidos por causas comunes que
nosotros luchábamos por la libertad, los derechos humanos y la libre
expresión. Nos sorprendió que a hurtadillas uno de los guardias levantó
el pulgar.

En la tarde noche, Vicente Coll Campanioni y Miguel Borroto, ambos
activistas de la CAPPF, junto a Claudio Fuentes (Estado de SATS),
quienes habían sido apresados en otras unidades policiales, fueron
trasladados a “la nave de los políticos”. En la noche hicimos
provechosas tertulias e intercambios de experiencias y acordamos
reservar nuestras cuerdas vocales, para dar una buena tanda a las 12:00.
Notamos que la vigilancia de la nave fue reforzada con perros pastores
alemanes.

Claudio —que logró pasar un reloj— avisó a la hora en punto y, con todas
nuestras fuerzas, comenzamos a gritar ¡Cuba sí, Castro no! ¡Abajo el
Partido Comunista! ¡Asesinos, asesinos, asesinos! ¡Viva Laura Pollán!
¡Vivan los derechos humanos! ¡Libertad, libertad, libertad! ¡Castro,
traidor, asesino y dictador!, y todo el repertorio de consignas
disponibles contra el régimen. Este fin de año no tomamos ron, cerveza,
ni comimos chicharrones, pero el desahogo contra la dictadura hizo que
la llegada del 2015 resultara inolvidable.

A la mañana siguiente, cuando los represores se aproximaban a la nave,
recibían gritos de “¡asesinos!”. Pupi —coordinador nacional de la CAPPF—
fue llevado a interrogatorios. Por él nos enteramos que en las afueras
del Vivac su esposa y otros activistas de la CAPPF estaban metiendo un
mitin y amenazaban con ir a la Plaza de Revolución a formar jaleo.
Ignorábamos que Tania Bruguera, Antonio Rodiles y Ailer González estaban
entre los manifestantes. Desde las ventanas advertimos seis patrulleros
y supusimos que se había armado la gorda. Aunque ya estábamos agotados,
acrecentamos las frecuencias de las consignas anti régimen.

Gracias a las valientes demandas de Tania Bruguera, la Comisión de DDHH,
organizaciones y prensa internacional e independiente encabezada por
DIARIO DE CUBA, más la hermandad de la oposición al régimen, todos los
secuestrados fueron liberados, so pena de una advertencia oficial por
desorden público, amonestación que nadie firmó ni reconoció.
Desafortunadamente, Omar Sayú fue deportado a las provincias orientales.

Los sucesos de los días 30, 31, 1 y 2 demostraron que la Plaza de
Revolución es la Bastilla que tenemos que tomar. El monumento a José
Martí está llamado a ser el sitio ideal para defender la libertad de
expresión, porque “libertad es el derecho de todo hombre al nacer y, a
pensar y hablar sin hipocresía”.

En esta ocasión las ventanas del Vivac fueron nuestro micrófono abierto.
Dejar que se desvanezca este impulso sería un desperdicio imperdonable.

Source: Performance en el Vivac | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/derechos-humanos/1420439796_12143.html

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