Unión Patriótica de Cuba
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La otra bandera

La otra bandera
REINALDO ESCOBAR, La Habana | Agosto 15, 2015

Seis horas después del izamiento de la bandera de las barras y estrellas
en la embajada de Estados Unidos frente al Malecón habanero, se producía
otra ceremonia similar en la calle 150 del reparto Cubanacán, donde se
ubica la residencia oficial del encargado de negocios de ese país,
Jeffrey DeLaurentis.

En esta mansión han vivido todos los jefes de la Oficina de Intereses
(SINA) en estos últimos años y en su inmenso jardín hay un asta. Frente
a ella se congregaron cientos de invitados que no cupieron físicamente
en el reducido espacio donde en horas de la mañana funcionarios
norteamericanos y cubanos habían presenciado el simbólico acto que dejó
inaugurada la embajada en La Habana.

A esta celebración asistieron diplomáticos, representantes de la
sociedad civil, eclesiásticos, intelectuales y artistas cubanos junto a
una nutrida delegación que acompañó a John Kerry en su viaje a Cuba,
entre ellos los tres marines que hace 54 años arriaron la bandera cuando
se rompieron las relaciones y que les correspondió ahora el honor de
participar en el izamiento. El Brass Quintet del ejército norteamericano
interpretó un repertorio internacional donde no faltaron piezas cubanas,
como la Guantanamera y el Manisero.

En la residencia oficial John Kerry sostuvo un encuentro de media hora a
puertas cerradas con representantes de la sociedad civil, activistas y
periodistas independientes, entre los que se encontraban Dagoberto
Valdés, Elsa Morejón, Héctor Maseda, José Daniel Ferrer, Manuel Cuesta
Morúa, Martha Beatriz Roque, Miriam Leiva, Oscar Elías Biscet, Reinaldo
Escobar y Yoani Sánchez. Los presentes compartieron con Kerry las
preocupaciones y expectativas que ha generado el restablecimiento de
relaciones entre ambos países y expusieron un panorama sobre los
diferentes proyectos que animan.

A pesar de que los medios oficiales no mencionaron esta actividad de la
apretada agenda del Secretario de Estado, fue uno de los momentos que
marcó el carácter de la visita de Kerry a Cuba por tratarse del único
que podía provocar, y de hecho provocó, fricciones y polémicas.

Los primeros en molestarse fueron los gobernantes cubanos que hubieran
preferido un distanciamiento entre el más alto funcionario
norteamericano que ha pisado tierra cubana en medio siglo y esa parte
inconforme de la ciudadanía cubana, perseguida, calumniada y
discriminada por el Gobierno.

Otros que coincidieron en estar molestos fueron algunos opositores, como
la líder de las Damas de Blanco Berta Soler y el activista Antonio
González Rodiles, que declinaron la invitación recibida porque estiman
que el Gobierno norteamericano les ha traicionado “al establecer
relaciones con la dictadura”.

En el encuentro no hubo nada que merezca ser clasificado como
conversaciones secretas ni como pactos paralelos. De parte de los
invitados cubanos se hizo una explicación general sobre los cuatro
puntos de consenso de la sociedad civil, impulsados por el Espacio
Abierto, se planteó la necesidad de que Estados Unidos desbloquee todo
lo que frena hoy el acceso a Internet para los cubanos y se mencionaron
diferentes iniciativas como la de hacer propuestas para una nueva Ley
Electoral, la creación de un “tanque de pensamiento” sobre asuntos
cubanos y el accionar cívico de diferentes plataformas políticas.

De igual forma se expuso la preocupación de que el gran beneficiado del
restablecimiento de relaciones sea el Gobierno cubano y que el pueblo
siga padeciendo lo mismo como si nada hubiera ocurrido. Quizás lo más
trascendente fue la respuesta de Kerry sobre este punto. El Secretario
de Estado se comprometió a mantener el interés de su Gobierno en que
haya avances en el tema de los derechos humanos en Cuba. Si no se dan
pasos en esa dirección no habrá levantamiento del embargo, dijo con toda
claridad.

Source: La otra bandera –
http://www.14ymedio.com/nacional/bandera_0_1834616527.html

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