Unión Patriótica de Cuba
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Ni hombres fuertes ni golpes suaves

Ni hombres fuertes ni golpes suaves
REINALDO ESCOBAR, La Habana | Agosto 24, 2015

Dos notables analistas cubanos, Carlos Alberto Montaner y Rafael Rojas,
han hundido el escalpelo casi al mismo tiempo, aunque sin haberse puesto
de acuerdo (que se sepa), sobre el mismo asunto: las protestas populares
en América Latina contra los gobiernos. Montaner en “La hora terrible de
los hombres fuertes” y Rojas bajo el título “¿Golpes suaves?”, en el
periódico mexicano La Razón.

El primero, el político, hace un listado de doce demandas compartidas
por ciudadanos de países latinoamericanos contra gobiernos de izquierda,
de centro y de derecha; el segundo, el académico, cuestiona la
denominación de “golpista” procedente de gobiernos izquierdistas frente
a sus respectivas “oposiciones pacíficas e institucionales, sin apoyo de
los ejércitos, que son leales a sus gobiernos”.

En este vistazo simultáneo desde posiciones diferentes –que no
divergentes– sobre el panorama político latinoamericano, se aprecia una
coincidencia sobre la ineficiencia de las democracias en el continente.
Las protestas, organizadas o espontáneas, con mayor o menor grado de
violencia, permitidas o reprimidas, son un reflejo del descontento de
ciertos sectores que no se sienten debidamente representados en los
ámbitos parlamentarios, donde debieran dirimirse de forma sosegada lo
que se reclama a gritos en las calles.

Los gobernantes afectados por estas protestas, sean del color político
que sean, se defienden esgrimiendo la supuesta legitimidad que una vez
alcanzaron en las urnas, descalifican a los manifestantes aludiendo que
han sido confundidos o comprados por potencias extranjeras o sacan a la
calle a sus partidarios para competir en número con los opositores.

Resulta curioso que ninguno de los dos analistas incluya el caso de
Cuba. Da la impresión de que la isla caribeña no pertenece a América
Latina, o que la singularidad cubana mereciera un estudio diferenciado.

De la docena de motivos de queja enumerados por Montaner solo uno, la
violación de derechos humanos, tiene permanente presencia en las marchas
dominicales de las Damas de Blanco o en las manifestaciones de la Unpacu
en las provincias orientales. El resto de los temas, con excepción del
desabastecimiento, parece quedar postergado para cuando tengamos una
democracia imperfecta, aunque cualquiera de ellos merece hoy pasarse
todo el día protestando.

Otra curiosidad que salta a la vista tras la lectura de “¿Golpes
suaves?”, firmado por Rojas, es que el Gobierno cubano es el único del
club de los izquierdistas latinoamericanos que nunca ha incluido el
calificativo de “golpistas” a la larga lista de improperios lanzados
contra los opositores de la Isla o el exilio, a pesar de que desde los
sectores más radicales de esa oposición no se ocultan los propósitos de
“derrocar la dictadura”. Ni por un segundo se le ocurre a los gestores
de la propaganda oficial que los uniformados estarían en su contra.

El único golpe militar que pudiera esperarse en Cuba tendría que
provenir de esa izquierda recalcitrante que ve con malos ojos las
tímidas aperturas al mercado, el acercamiento a Estados Unidos tras una
eventual normalización de las relaciones y cualquier concesión a la
democracia pluripartidista. Los presumibles protagonistas de esa opción
golpista no van a salir a la calle con carteles ni con gladiolos, sino
con tanques y ametralladoras. Pero esa es una hipótesis improbable,
tanto como la aparición repentina de un líder iluminado que arrastre al
pueblo a una plataforma restauradora instrumentada con métodos
revolucionarios.

Source: Ni hombres fuertes ni golpes suaves –
http://www.14ymedio.com/opinion/hombres-fuertes-golpes-suaves_0_1840015981.html

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