Unión Patriótica de Cuba
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Un acontecimiento histórico

Un acontecimiento histórico
MIRIAM LEIVA

Alegría y esperanzas expresa la mayoría de los cubanos por todo el país,
en una atmósfera sosegada y festiva, desconocida por el 77% de la
población nacida después de 1959. Por primera vez en 56 años, el 14 de
agosto, la embajada de Estados Unidos de América en Cuba estuvo rodeada
por un pueblo jubiloso, con banderas de ambos países armoniosamente
desplegadas. El himno nacional y la bandera al izarse a lo alto del
mástil emocionaron a los norteamericanos, cubanoamericanos y cubanos,
que junto al ministro de Relaciones Exteriores de Suiza y otros
extranjeros, participaron en la ceremonia de reinauguración de la sede
diplomática en La Habana, luego de restablecerse las relaciones el 20 de
julio, rotas desde el 3 de enero de 1961.

Las tétricas telas negras colgadas en inmensos mástiles desde 2004,
frente al moderno edificio, desaparecieron poco tiempo atrás,
sustituidas por la bandera de la estrella solitaria, pero tanto los
costosos hierros como la llamada “Tribuna Antiimperialista”, construida
entonces, deben desaparecer como reminiscencia de las multitudes
vociferantes y la confrontación, para que exista una verdadera atmósfera
de amistad entre vecinos y familias. Para tranquilidad también de los
moradores de los alrededores, agobiados durante años por las marchas y
los altavoces estrepitosos.

En la tarde, igualmente emotivo fue el ambiente durante el discurso de
John Kerry en la ceremonia de izaje de la bandera en la residencia del
embajador Jeffrey DeLaurentis, aún encargado de negocios, y la muy
concurrida y amistosa recepción. Durante la ocasión, el secretario de
Estado sostuvo una provechosa conversación con los integrantes de la
sociedad civil independiente Marta Beatriz Roque Cabello, Elsa Morejón,
Miriam Leiva, Yoani Sánchez, Dagoberto Valdés, Manuel Cuesta Morúa,
Oscar Elías Biscet, José Daniel Ferrer, Héctor Maseda y Reynaldo
Escobar. Los eventos del día propiciaron también los viajes para las
ceremonias de cubanos ausentes durante decenios, algunos de los cuales
mantuvieron criterios adversos a la aproximación, que han variado al
constatar los resultados de la política proactiva pueblo a pueblo de la
Administración Obama, y muchos otros que han podido vivir el resultado
de sus esfuerzos de años y podrán seguir contribuyendo a la aproximación
constructiva entre Cuba y Estados Unidos.

John Kerry, con una sonrisa afable, apareció en los canales de
televisión nacionales en vivo desde que descendió del avión oficial,
pronunció su discurso en la reapertura de la embajada, se reunió en la
cancillería con el ministro Bruno Rodríguez y ambos ofrecieron una
conferencia de prensa. La programación especial mantuvo su foco en la
ceremonia inaugural, el recorrido del visitante ilustre por el Hotel
Nacional, las calles de la Habana Vieja llenas de público, el Museo
Hemingway, los desplazamientos en auto y en el aeropuerto para su retorno.

Desde 1945 no llegaba a Cuba un secretario de Estado, con la excepcional
connotación de que no recibió los epítetos condenatorios y ofensivos
escuchados desde 1959, aunque hubo referencias al pasado por los
conductores de los medios y materiales fílmicos a propósito para
procurar matizar el cambio de actitud. Esperanzadoramente, los gobiernos
de Estados Unidos de América y Cuba iniciaron una etapa única en la
historia de las relaciones de ambos países, en la cual pueden abrirse
las compuertas para el diálogo civilizado, la aproximación y la solución
de diferencias con resultados positivos para el pueblo cubano. Este
contexto resulta estimulado por las medidas del presidente Obama que más
allá de los beneficios económicos, contribuyen a ampliar los
conocimientos, elevar la autoestima y el papel como ciudadanos, y cuya
aplicación el gobierno cubano debe propiciar sin dilación. La población
teme que no permita aprovechar las oportunidades, y según transcurren
los meses las autoridades nacionales pierden prestigio, mientras aumenta
la admiración por el presidente Obama y Estados Unidos.

John Kerry reiteró públicamente que “los líderes de La Habana y el
pueblo cubano saben que Estados Unidos siempre será campeón y paladín de
los principios democráticos y las reformas” y que “el pueblo de Cuba
sería mejor servido con una democracia genuina, para poder expresar sus
ideas, escoger a sus líderes, practicar su credo, donde el compromiso
hacia la justicia social y económica se realiza más plenamente, con
instituciones que deben dar respuesta a los que sirven y que la sociedad
civil independiente pueda florecer”.

Indudablemente, el camino hacia unas relaciones plenamente normales es
largo, y el futuro de Cuba depende de sus ciudadanos.

Periodista independiente cubana.

Source: MIRIAM LEIVA: Un acontecimiento histórico | El Nuevo Herald –
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article31397306.html

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